Salud Mental: Un estigma en las empresas que cuesta dinero y del que no se habla
Salud mental, COVID-19, depresión, estigma. La salud mental es tanto un tema de estigma como de accesibilidad.
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México se encuentra en los últimos lugares de la clasificación sobre competitividad laboral, de acuerdo con ranking mundial elaborado por el Institute for Management Development.
Luisa María Alcalde Luján, secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS) aseguró que con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo, se busca de garantizar ambientes laborales seguros y saludables para todas y todos, pero principalmente para las mujeres.
El estrés es un término que ha cobrado relevancia en los últimos años, específicamente el estrés laboral, ya que el tráfico, las largas jornadas laborales y el poco tiempo para la vida personal merman el bienestar de los trabajadores poco a poco.
La pérdida estimada de días de trabajo relacionadas con la seguridad y la salud laborales representan alrededor del 4% del Producto Interior Bruto mundial
Las primeras estimaciones mundiales de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del trabajo sobre enfermedades y lesiones en el lugar de trabajo exponen el nivel de muertes prematuras evitables por la exposición a riesgos sanitarios relacionados con el trabajo.
Estamos aún lejos de lograr transversalizar el derecho a la igualdad y no discriminación en el trabajo, en particular en las micro, pequeñas y medianas empresas, que representan la mayor fuerza laboral del país.
La depresión, el más común entre los desórdenes mentales en el mundo, es dos veces más frecuente en mujeres que hombres, según la Organización Mundial de la Salud.
El acuerdo internacional contra la violencia y el acoso en los centros de trabajo fue aprobado hace dos años a nivel global, con la abstención del voto de empresarios mexicanos. Todavía falta su ratificación como país.
En casi seis meses, en enero de 2022, entrará en vigor la nueva Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y, con ello, el síndrome del agotamiento profesional, también conocido como burnout, estará catalogado como un padecimiento laboral.