Nuestras jornadas laborales cada vez son más extensas y exigentes, incluso hasta cuando hacemos home office. En muchas ocasiones el nivel de hiperconexión es desmedido y con demandas que, a veces, no llegamos a cumplir. Si a esto le sumamos la poca autonomía que tenemos para poner límites y para ser dueños de nuestras agendas, la falta de empatía de los jefes y la poca conciencia organizacional de lo que está sucediendo, todos estos factores pueden desencadenar en el Síndrome del burnout.

Según el diccionario de emociones y fenómenos afectivos de la lengua española, el burnout significa “estar quemado por el trabajo”. Es una exposición prolongada y respuesta al estrés crónico que se caracteriza por tres dimensiones: cansancio o agotamiento emocional, despersonalización y falta o disminución de realización personal.

Por su parte, la Organización mundial de la salud (OMS) se refiere específicamente al burnout como un fenómeno en el contexto ocupacional, un síndrome conceptualizado como el resultado del estrés crónico en el lugar de trabajo que no se ha gestionado de manera adecuada

La psicóloga estadounidense Christina Maslach, experta en esta temática y profesora de la universidad de Berkeley, expone que las 6 causas principales por las exigencias laborales que superan los límites humanos y que derivan en burnout son:

– la carga de trabajo insostenible

– la falta de control percibida

– las recompensas insuficientes por el esfuerzo

– la ausencia de una red de apoyo

– la falta de equidad

-los valores y habilidades que no coinciden con los roles y responsabilidades

El agotamiento puede afectar a cualquier persona, a cualquier edad y en cualquier industria. Incluso en el mundo emprendedor, ya que la pasión, muchas veces, nos lleva a estar exhaustos cuando no podemos poner un límite a lo que hacemos. En este sentido podemos hablar de dos situaciones que se están sucediendo en los últimos años: por un lado, estamos viviendo exigencias del trabajo que muchas veces superan nuestros propios límites, y por otro, según evidencia un informe global de Gallup del corriente año, tan solo el 21% de los empleados están a gusto con su trabajo.

A nivel organizacional el agotamiento es generalizado, esto quiere decir que no es individual, sino que es un síntoma organizacional y no importa el tamaño de la misma. El cambio y la adaptación a nuevas maneras de trabajo, es la norma constante, ahora tenemos que saber que es imposible pasar del estrés al modo creativo y a la agilidad.

Los líderes tienen saber que el burnout no es solo un problema individual, sino que es organizacional. Por eso la importancia de que los líderes sean conscientes de esto y que actúen como observadores de los síntomas de alarma y también como multiplicadores de las acciones de bienestar. Ya que a menudo se enfocan más en el cumplimiento de objetivos de cada persona y no en las señales de agotamiento que, por supuesto, muchas veces a ellos mismos también le sucede.

Lo ideal sería poder tener presente algo que parece contra intuitivo: productividad con bienestar. Asimismo, hay que tener en cuenta que, a mayor nivel de burnout, mayor es el sentimiento de despersonalización, el registro del otro y la sensación de vacío interior.

Existen ciertas señales que pueden indicar síntomas de agotamiento, algunas de ellas son: las personas se sienten muy perdidas e inseguras, exhaustas, con indicios de depresión, con una visión sombría del mundo y sin entusiasmo por el futuro. Esto puede llevar al colapso total tanto físico, mental y emocional. Precisamos poner límites a todo lo que nos sucede, necesitamos cambiar, pero también necesitamos pausas para poder ir asimilando esos cambios y también para descansar.

Límites organizacionales

Optimizar las agendas y la concreción del trabajo, así como la prevención del agotamiento de las personas es una de las tareas fundamentales del liderazgo empático. Hay que tener humildad para estar atentos a lo que pasa a nuestro alrededor y por supuesto, entender las propias emociones como base para conectar con las emociones y sentimientos de los demás. La incertidumbre y los sentimientos de agotamiento siempre estuvieron presentes, pero en tiempos de estrés exponencial y de baja seguridad psicológica el colapso puede ser real y, cada vez, más numeroso.

Si bien como mencionamos anteriormente gran parte de la responsabilidad del burnout es organizacional y de los líderes, como Entrenadora en Inteligencia Emocional, siempre apelo a que todos podamos tener herramientas de conciencia y autonomía emocional, ya que nuestro autoliderazgo es fundamental. Siempre hay un espacio para decidir, y en ese lugar radica nuestra libertad de acción. Y si lo que hacemos no nos gusta, nos hace mal o no nos llena de sentido tenemos que repensarnos y rediseñarnos, por supuesto, con la ayuda y asistencia adecuada.

Límites personales

  • Practicar la pausa.
  • Dotarnos de sentido.
  • Saber decir que no.
  • Frenar el multitasking.
  • Elegir a qué le vamos a dar foco y energía.
  • Practicar el autocuidado.
  • No asumir la responsabilidad de solucionar los problemas de los demás.
  • No complacer a los demás a costa de uno mismo
  • Tomar descansos durante el día.
  • Desconectarse del trabajo.
  • Respetar los horarios de ocio.
  • Hacer listas diarias minimalistas.
  • Tomarnos días libres.
  • Buscar ayuda de especialistas.

Cada vez que se sientan desafiados a asumir una nueva tarea para la que aparentemente no tenemos tiempo, preguntémonos una vez más: ¿Cómo puedo organizar mi agenda?, cómo quiero pasar mis días?, ¿cómo puedo pedir ayuda? Lo ideal sería aprender a poner límites y a decir que no sin sentirnos culpables, aprendiendo a priorizar y a no dejar que otras personas decidan por nosotros mismos. Sentir que nos respetamos en base a nuestra escala de valores y permitirnos sentir, y expresar con conciencia todo aquello que experimentamos en nuestra vida diaria.

Artículo extraído de: https://www.somosohlala.com

Escrito por: Gaby Hostnik

Enlace del artículo original: https://tinyurl.com/ye8r5k5p

Ilustración: RosZie / PIXABAY