En el país existen casi 2,500 municipios. Cada uno de estos tiene la obligación de establecer instrumentos de planificación territorial de carácter técnico y jurídico que den orden a los asentamientos humanos dentro del territorio. Se les conoce como Planes de Desarrollo Urbano o Territorial; en ellos también se establecen y regulan las políticas públicas que determinan las zonas, normas de uso y aprovechamiento del suelo, así como las acciones de conservación, mejoramiento y crecimiento de los centros de población en cada ciudad de nuestro país.

Dentro de los Planes de Desarrollo Urbano y Territorial se encuentran los proyectos y obras de vialidad, transporte, infraestructura hidráulica, sanitaria y eléctrica; también se regula el desarrollo económico, la conservación del medio ambiente y, lo más importante, la protección y seguridad de la población. La regulación del uso de suelo, entendido como el conjunto de actividades que son admitidas o restringidas al interior de un predio, dentro de los límites de un área específica del territorio, es la base del bienestar y desarrollo de su población.

El objetivo primordial de vivir en una ciudad es de carácter habitacional, posteriormente, para la realización del resto de las actividades necesarias para desarrollarla y hacerla próspera, existen los usos de suelo comercial, industrial y de servicios, cuya dinámica implica actividades y procesos que requieren de adecuaciones específicas que permitan convivir con los usos habitacionales de forma armónica.

¿Qué significa esto? Que todo espacio físico, bien inmueble o edificación que no sea exclusivamente para uso habitacional, requiere de un permiso de uso de suelo, por parte de la autoridad municipal, a través de las áreas de Desarrollo Urbano, así como una Licencia de Funcionamiento Comercial, en caso de que ahí se desarrolle una actividad económica lucrativa. También existe el uso de suelo Industrial, el cual por su naturaleza se debe ubicar a cierta distancia de seguridad de los espacios habitacionales y comerciales y someterse a normas que regulen su posible impacto a la población. Estos espacios se distribuyen en corredores urbanos, comerciales, turísticos e industriales que aportan desarrollo económico a la ciudad.

Uno de los principales objetivos de la planeación urbana es la prevención de riesgos para la población, evitar asentamientos humanos e infraestructura en zonas de riesgo –por inundación, deslaves, fallas geológicas, riesgos de explosión, entre otros–, así como los generados por la incompatibilidad de usos del suelo, tales como la instalación de una planta industrial o una Gasolinera en una zona habitacional; de igual forma, se busca evitar la mezcla de usos de suelo que representen riesgos o daños a la salud de la población y evitar que se afecten áreas con alto valor ambiental.

El Artículo 84 de la Ley General de Protección Civil indica que, “se consideran como delito grave la construcción, edificación, realización de obras de infraestructura y los asentamientos humanos que se lleven a cabo en una zona determinada sin elaborar un análisis de riesgos”. Asimismo, en el Estado de México, por ejemplo, para garantizar la protección de la población, a través del Libro Sexto del Código Administrativo de la Entidad, se ordena que los atlas municipales de riesgos deberán ser tomados en cuenta por las autoridades para la definición de los usos de suelo que produzcan un impacto regional, así como para la autorización y construcción de obras de infraestructura o asentamientos humanos (Artículo 6.14); asimismo, la obligatoriedad de contar con un Dictamen de Protección Civil para los usos de suelo que produzcan un impacto regional sobre la infraestructura y equipamiento urbano y los servicios públicos (Artículo 6.24).

Como es evidente, el respeto de los usos de suelo es fundamental para vivir mejor y evitar emergencias, por tal razón, si usted encuentra que a un costado de su casa, en una zona habitacional, existe un predio donde se desarrolla una actividad industrial (manejo de sustancias peligrosas, por ejemplo), o un proceso productivo que a todas luces implica un riesgo potencial (Una Gasera), o se desarrolla un giro de alto impacto (como un bar), infórmese y pregunte en la Unidad Municipal de Protección Civil o en la Oficina de Desarrollo Urbano local, si dicho establecimiento o inmueble tiene licencia de uso de suelo autorizado para la actividad que realiza. La autoridad tiene la obligación de atenderlo e informar. Hágalo, porque el espacio más seguro lo hace usted mismo. Esto es también protección civil. ¡Qué su semana sea de éxito!

Artículo extraído de: https://www.digitalmex.mx

Escrito por: Hugo Antonio Espinosa Ramírez

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Ilustración / fotografía: IO-Images / PIXABAY